CONTAMINACIÓN DEL
SUELO EN MI COMUNIDAD
INTRODUCCIÓN:
La contaminación
del suelo es la presencia de
compuestos químicos hechos por el hombre u otra alteración al ambiente natural
del mismo.
El aumento continuo de la
población, su concentración progresiva en grandes centros urbanos, el
desarrollo industrial y agrícola ocasionan, día a día, la contaminación de los
suelos.
Esta contaminación generalmente
aparece al producirse una ruptura de tanques de almacenamiento subterráneo,
aplicación de pesticidas, filtraciones de rellenos sanitarios o de acumulación
directa de productos industriales
La ocurrencia de este fenómeno
está estrechamente relacionada con el grado de industrialización e intensidad
del uso de químicos.
En lo concerniente a la
contaminación de suelos su riesgo es primariamente de salud, de forma directa y
al entrar en contacto con fuentes de agua potable.
Los
principales agentes son: plásticos, materia orgánica, solventes, plaguicidas (insecticidas, herbicidas, fungicidas, .) o sustancias radioactivas.
DESARROLLO:
Conformación del suelo
Para iniciar el estudio sobre la
contaminación del suelo es preciso entender primero de qué está conformado; es
decir, sus elementos esenciales. Al hablar de este tipo de elementos nos
referimos a aquellos que necesitan de la vegetación para vivir. Algunos de
manera notable (macro), otros en cantidades medias (medio) y finalmente otros
en cantidades pequeñas (micro). Aunque finalmente todos son indispensables en
su conformación.
En la siguiente tabla se citan los
elementos esenciales del suelo:
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MACROELEMENTOS
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MEDIOELEMENTOS
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MICROELEMENTOS
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MICROELEMENTOS ESPECIALES
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N (nitrógeno)
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Ca (calcio)
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Fe (fierro)
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Na (sodio)
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P (fósforo)
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S (azufre)
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Mn (manganeso)
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Cl (cloro)
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K (potasio)
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Mg (magnesio)
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Zn (zinc)
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Si (silicio)
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Cu (cobre)
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Co (cobalto)
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B (boro)
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Se (selenio)
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Mo (molibdeno)
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I (iodo)
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El suelo proviene de la roca madre
que está compuesta por diversos minerales a distintas proporciones.
Los elementos que conforma el
suelo pueden encontrarse en diferentes formas, que dependen de muchos factores
como el clima, el agua y la presión, entre otros, que influyen
determinantemente en todo lo que ocurre con los elementos que componen el
suelo, y principalmente en su dinámica.
como el clima, el agua y la presión, entre otros, que influyen
determinantemente en todo lo que ocurre con los elementos que componen el
suelo, y principalmente en su dinámica.
En climas húmedos donde existen
fuertes precipitaciones que dominan a la evaporación, existe una lixiviación o
lavado de minerales desde la superficie hacia el interior del suelo. Esto hace
que en esa superficie los coloides y las bases disminuyan.
La vegetación ejerce una acción contraria; es decir,
extrae del interior los elementos que necesita y los lleva a la superficie.
En el caso de climas secos el
proceso es inverso al anterior. La dinámica del agua en el suelo en este caso
es hacia arriba, arrastrando los materiales solubles a la superficie.
Un aspecto que afecta al suelo y
lo contamina es la acumulación de elementos en un espacio dado. Este efecto se
puede dar de dos formas: por procesos naturales y otro provocado por la acción
del hombre. En el primer caso, por una parte los elementos son transportados
por el agua y en lugares de clima seco el agua del suelo asciende y se puede
acumular cal o material salino en la superficie. Por otra, se pueden depositar
óxidos de hierro, arcillas o humus en profundidad.
En las zonas con clima húmedo ya
señalamos que el lavado arrastra bases y existe tendencia a la acidificación
del suelo, por lo que es posible que existan acumulaciones de ciertos
elementos, sobre todo de micro elementos.
Contaminantes del suelo
El suelo es un medio receptivo por
excelencia, puesto que interacciona con la litósfera, la hidrósfera y la
atmósfera y recibe el impacto de los seres vivos que, de manera directa o
indirecta, pueden romper el equilibrio químico establecido en su seno. Es
importante notar que el suelo posee una capacidad de auto-depuración, en sus
horizontes más contaminados, que le permite asimilar una cierta cantidad de
contaminantes.
Existen
dos tipos de contaminación: natural y antrópica
Un suelo se puede degradar al acumularse en él sustancias a unos
niveles tales que repercuten negativamente en el comportamiento de éste. Las
sustancias, a esos niveles de concentración, se vuelven tóxicas para los
organismos del suelo. Se trata pues de una degradación química que provoca la
pérdida parcial o total de la productividad del suelo.
Hemos de distinguir entre
contaminación natural o endógena y contaminación antrópica o exógena.
Un ejemplo de contaminación natural es el proceso de concentración y toxicidad
que muestran determinados elementos metálicos, presentes en los minerales
originales de algunas rocas a medida que el suelo evoluciona. Obviamente a
medida que avanza el proceso de concentración residual de los metales pesados
se produce el paso de estos elementos desde los minerales primarios.
Los fenómenos naturales pueden ser
causas de importantes contaminaciones en el suelo. Así es bien conocido el
hecho de que un solo volcán activo puede aportar mayores cantidades de sustancias
externas y contaminantes, como cenizas, metales pesados, que varias centrales
térmicas de carbón.
Pero las causas más frecuentes de
contaminación son debidas a la actuación antrópica (del hombre), que al
desarrollarse sin la necesaria planificación producen un cambio negativo de las
propiedades del suelo.
En los estudios de
contaminación, no basta con detectar la presencia de contaminantes sino que se
han de definir los máximos niveles admisibles y además se han de analizar
posibles factores que puedan influir en la respuesta del suelo a los agentes
contaminantes plásticos, materia orgánica, solventes, plaguicidas (insecticidas, herbicidas, fungicidas, .) o sustancias radioactivas.
Plaguicidas
·
Insecticidas
Se
usan para exterminar plagas de insectos. Actúan sobre larvas, huevos o
insectos adultos. Uno de los insecticidas más usado fue el DDT, que se caracteriza por ser muy rápido. Trabaja
por contacto y es absorbido por la cutícula de
los insectos, provocándoles la muerte. Este insecticida puede mantenerse por 10
años o más en los suelos y no se descompone.
Se
ha demostrado que los insecticidas organoclorados, como es el caso del DDT, se introducen en las cadenas alimenticias y se concentran en el tejido graso de los animales. Cuanto más
alto se encuentre en la cadena -es decir, más lejos de los vegetales- más
concentrados estará el insecticida.
El problema de la contaminación por plaguicidas es cada vez más grave
tanto por la cantidad y diversidad como por la resistencia a ellos que
adquieren algunas especies, lo que ocasiona que se requiera cada vez mayor
cantidad del plaguicida para obtener el efecto deseado en las plagas. Sin
embargo, la flora y fauna oriundas es afectada cada vez más destruyendo la diversidad natural de
las regiones en que se usan. Además pueden ser consumidos por el hombre a través
de plantas y animales que consume como alimento.
Hay
otros insecticidas que son usados en las actividades hortofrutícolas;
son biodegradables y no se concentran, pero su acción tóxica está asociada al
mecanismo de transmisión del impulso nervioso,
provocando en los organismos contaminados una descoordinación del sistema nervioso.
·
Herbicidas
·
Actividad minera
La presencia de contaminantes en un suelo supone la existencia de
potenciales efectos nocivos para el hombre, la fauna en general y la
vegetación. Estos efectos tóxicos dependerán de las características
toxicológicas de cada contaminante y de la concentración del mismo. La enorme
variedad de sustancias contaminantes existentes implica un amplio espectro de
afecciones toxicológicas cuya descripción no es objeto de este trabajo.
De forma general, la presencia de contaminantes en el suelo se refleja
de forma directa sobre la vegetación induciendo su degradación, la reducción
del número de especies presentes en ese suelo, y más frecuentemente la
acumulación de contaminantes en las plantas, sin generar daños notables en
éstas.
Absorbidos y acumulados por la vegetación, los contaminantes del suelo
pasan a la fauna en dosis muy superiores a las que podrían hacerlo por
ingestión de tierra.
Cuando estas sustancias son bioacumulables, el riesgo se amplifica al
incrementarse las concentraciones de contaminantes a medida que ascendemos en
la cadena trófica, en cuya cima se encuentra el hombre.
Consecuencias:
Los insecticidas
pueden mantenerse 10 años o más en los suelos y no se descomponen. Se ha
demostrado que los insecticidas organoclorados, como es el caso del DDT, se
introducen en las cadenas alimenticias y se concentran en el tejido graso de
los animales. Cuanto más alto se encuentre en la cadena, es decir, más lejos de
los vegetales- más concentrados estará el insecticida. Aparte de los anteriores
efectos comentados de forma general, hay otros efectos inducidos por un suelo
contaminado: Degradación paisajística: la presencia de vertidos y acumulación
de residuos en lugares no acondicionados, generan una pérdida de calidad del
paisaje, a la que se añadiría en los casos más graves el deterioro de la
vegetación, el abandono de la actividad agropecuaria y la desaparición de la
fauna. Pérdida de valor del suelo: económicamente, y sin considerar los costes
de la recuperación de un suelo, la presencia de contaminantes en un área supone
la desvalorización de la misma, derivada de las restricciones de usos que se
impongan a este suelo, y por tanto, una pérdida económica para sus
propietarios.
Alteración de los
ciclos biogeoquímicos.
Contaminación de
mantos freáticos.
Interrupción de
procesos biológicos.
Conclusión
Las causas más comunes de contaminación del suelo
son:
·
Tecnología agrícola nociva (uso de aguas negras o de aguas de ríos
contaminados; uso indiscriminado de pesticidas, plaguicidas y fertilizantes
peligrosos en la agricultura).
·
Carencia o uso inadecuado de sistemas de eliminación de basura urbana.
·
Industria con sistemas antirreglamentarios de eliminación de los
desechos.
Soluciones
Se puede considerar basura todo aquello que ha
dejado de ser útil y, por tanto, tendrá que eliminarse o tirarse.
La basura se clasifica en tres diferentes
categorías:
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|
Basura orgánica.
|
1. Basura orgánica.
Se genera de los restos de seres vivos como plantas y animales, ejemplos:
cáscaras de frutas y verduras, cascarones, restos de alimentos, huesos, papel y
telas naturales como la seda, el lino y el algodón. Este tipo de basura es
biodegradable.
2. Basura inorgánica.
Proviene de minerales y productos sintéticos, como los siguientes: metales,
plástico, vidrio, cartón plastificado y telas sintéticas. Dichos materiales no
son degradables.
3. Basura sanitaria.
Son los materiales utilizados para realizar curaciones médicas, como gasas,
vendas o algodón, papel higiénico, toallas sanitarias, pañuelos y pañales
desechables, etcétera.
Esta última es a la que realmente se considera como
basura, ya que en ella se da la presencia de microorganismos causantes de
enfermedades, por tanto, debe desecharse en bolsas cerradas y marcadas con la
leyenda basura sanitaria.
Los desechos inorgánicos pueden reciclarse o
reutilizarse, y los orgánicos, convertirse en fertilizantes, abonos caseros o
alimento para algunos animales.
Lamentablemente, la mayoría de las actividades que
el ser humano desempeña son generadoras de basura. El problema principal
consiste en la cantidad de desechos producidos, y que en la mayoría de las
ocasiones ni siquiera se cuenta con los espacios suficientes para recibirlos.

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